"En una línea el mundo se une, con una línea el mundo se divide, dibujar es hermoso y tremendo." Eduardo Chillida

26 de abril de 2012

ABOCETARIO


Dicen que Don Ernesto llegó al pueblo con treinta tinas de tinta.
Y que fue para escribir aquí, en este puerto, su mayor novela.
Aguardamos todos, ilusionados, la proeza y la fama y
cuando parecía que Don Ernesto estrenaba capítulo,
echaban bando por las callejas.
Pasaron así diez meses.

Nadie sabe con certeza cuando marchó el escritor.
No hubo novela grande. Tampoco llegaron cartas.
Años más tarde, el tal Ernesto publicó una novelita en la que
el pueblo encontró la razón de aquel escarnio y también
el modo de entrar en la historia porque...¡Claro! ¡así fue!
¡Vino a robarnos la leyenda del viejo! y el mar… ¡Ese otro mar!
¡qué poca vergüenza!


Dicen que Ernest Hemingway llegó al pueblo en una barcaza
y que cargaba con treinta tinas. También trajo algo de tinta.
Debió derramarse sobre el muelle porque recuerdo que
salimos en tropel de la escuela y ¡qué tarde aquella!
Aún pueden verse nuestros dibujos sobre el empedrado.
Nadie se fija, pero no les importa;
se saben ahí.
De muy buena tinta.

 
Para los dibujos de mi sobrino Pablo Fons.


2 comentarios:

  1. Muchas gracias por hacer partícipe de este blog a Pablo. Parece mentira como se pueden aplicar, utlicizar,...no se como decirlo, unos dibujos, en un principio sin importancia, que cualquiera hubiera tirado.
    A tu sobrino le ha hecho mucha ilusión y pregunta donde está ese empedrado en el que están sus dibujos...Un beso

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  2. Pues es un empedrado de la Bretaña francesa. Ahora que ya conoce Lituania puede empezar a soñar otros viajes ;-)

    Besos a todos.

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