"En una línea el mundo se une, con una línea el mundo se divide, dibujar es hermoso y tremendo." Eduardo Chillida

9 de octubre de 2012

ABOCETARIO


“Detrás de él se produjo un chirrido y, al girarse, Kosmas vio como Macario, el autómata que llevaba la contabilidad, se inclinaba peligrosamente sobre el escritorio. Lo enderezó con mucho cuidado y le puso unas gotas de aceite de girasol en las junturas de los codos, que era por donde más se estropeaba a causa del continuo roce que debía soportar. Echó una ojeada a las operaciones numéricas y a las diversas partidas de los asientos y comprobó la regularidad de las sumas y de las restas. Eran correctas. Más hacia el fondo, Arquímedes I, de mecanismo menos complicado, se afanaba distribuyendo en largos pupitres de ónice, montones de monedas según fuesen de oro, de plata o de cobre y, también, según fuesen únicamente de curso local o provincial, o válidas para todos los territorios del Imperio. En el primer caso, al que correspondían la mayoría de las monedas, además de los signos cristianos llevaban grabada la inscripción «Spania». En caso de duda, se golpeaban las monedas sobre el ónice para comprobar el sonido. Arquímedes I acercaba delicadamente la oreja y, después de contadas, eran guardadas en bolsitas por Arquímedes II, autómata de rango inferior, aunque extremadamente amable y servicial, que cuidaba de las arcas. Los autómatas eran prudentes. No obstante su responsabilidad no estaba resuelta y era un enigma tanto desde el punto de vista civil como penal. Las Pandectas o Digesto no decían absolutamente nada sobre el tema.”

“Las aventuras del caballero Kosmas” fragmento del primer capítulo, de Juan Perucho.

5 comentarios:

  1. Siempre me ha fascinado el mundo bizantino, los autómatas... eres como una enciclopedia o como un sabio oráculo, te veo así...
    es maravilloso aprender!!!
    gracias

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    1. Hay un texto de Tagore que refleja fielmente mis motivos, la intención y, ahora, cuanto hacéis que suceda en este blog; y no puedo expresarlo mejor:

      “Yo dormía y soñé que la vida era alegría. Me desperté y vi que la vida era servicio. Serví y comprendí que el servicio era alegría.”

      Gracias a ti, Karumina, por hacerlo posible.

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    2. Estas, pequeñas-grandes cosas... son las que dan la felicidad... así sin esperarlas

      Y... lágrimas de felicidad... son reales,
      la emoción es real

      gracias a ti

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  2. Impresionante lección de claroscuros. Lo siento, a veces me quedo con la forma por pura deformación profesional...Pero es que es impresionante.
    Un beso. Espero que nos veamos pronto ;)

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